¿Por qué te acercas a mí si yo no te estoy buscando? Si bien yo te conozco, y se que existes, en realidad... no me importa.
¿Y me sigues persiguiendo? Insisto, tengo mi vida organizada de manera tal que me es imposible darte un poco de tiempo, pues un momento es perjudicial para seguir mis objetivos.
Por favor, no sigas. No me van ni me vienen tus palabras. Sin mentirte, no me interesa lo que dices. Realmente me estás molestando.
No tienes necesidad de humillarte. Aun con eso no vas a conseguir nada. Mi rumbo está trazado y no puedo permitir que una simple piedra me haga tropezar.
¿Me dices que soy malvado y que no tengo sentimientos? Perdóname, pero no aceptaré esos insultos. Que tú me veas de esa manera no significa que lo sea o, tal vez, que yo sea así contigo, no significa que sea así con todos.
¿Por qué soy así? ¿Más encima lo preguntas? Tú mejor que nadie sabe la respuesta a esa interrogante.
¿Además tienes la desfachatez de decirme que lo sientes? Esas palabras son muy insignificantes. Y, si vienen de ti, no tienen ningún valor.
¿Ahora vienes a arrepentirte de lo que hiciste? ¿Quieres mi perdón, acaso? Sácate eso de la cabeza. Yo no te perdonaré. No te lo mereces.
Sabes... Es mejor que te vayas. Yo... ya di vuelta la página. Por favor, date la vuelta y vete, y yo haré como si este episodio nunca ha ocurrido. Seguiré mi rumbo y tú deberías seguir el tuyo.
Me voy. Llegaré tarde a mi vuelo. No me busques, no me llames, ni me sigas. No vale la pena que lo hagas, porque nunca me encontrarás.
Y hasta una próxima vida, si es que los astros deciden juntarnos...


Comentarios recientes
hace 3 años
hace 3 años
hace 3 años
hace 3 años
hace 3 años